Los melómanos somos malómanos

Cate Blanchett como la "maestro" (sic) en Tár. Cada vez que se anuncia una película que trata sobre el mundo de la música clásica o de la ópera, los melómanos temblamos. La probabilidad de que la historia contenga errores burdos o ingenuidades atroces es altísima, pero no, como suele pensarse, porque esa parcela del quehacer artístico tenga especificidades de las que otras carezcan: de hecho es tan específica como el ajedrez, los ferrocarriles o la política, pero cierto imaginario social las exagera. Pensemos en la irritación que generaría una película sobre fútbol en la que los jugadores metieran goles en offside , con la mano, o simplemente en contra porque les da pena el rival. Sin embargo, en las películas sobre música los errores son tan divertidos que hasta irritan. Curiosamente no es este el caso de Tár , donde ciertas sinuosidades de ese mundo están demasiado bien reflejadas, salvo por la gestualidad de la actriz-directora, que da algo bastante parecido a la vergüenz...