Festival de los Siete Lagos: aprender, hacer y escuchar música
Festival de los Siete Lagos. Conjunto de Cámara del Festival – Camerata Siete Lagos – Grupo Festival – Sonidos del Huemul y Coral de los Siete Lagos. Dirección artística: Germán Clavijo. Dirección coral: Teresa Usandivaras. Programa: Quinteto en Do mayor, D. 956, de Franz Schubert (Mov. III y IV). Serenata para cuerdas, de Edward Elgar. Cuarteto en Fa menor, Op. 80, de Felix Mendelssohn (arr. para cuerdas). Oda a la alegría (arr. coral), de Ludwig van Beethoven. Centro de Convenciones de Villa La Angostura. Función del 30/1/2026.
La vida musical en la Patagonia ha sido la última en asomar la cabeza en la Argentina. Por suerte, en las últimas décadas se ha comprendido –haciéndose cargo de las ya remotas ideas de pedagogía musical de Juan Bautista Alberdi y luego de Alberto Williams- que sin formación musical no hay música, como tampoco puede haber un público musical interesado, informado y predispuesto al disfrute. Una idea tan básica como la de que sin educación no hay cultura que civilice, sino solo manifestaciones de élite.
En este entendimiento, en los últimos años ha venido fortaleciéndose la actividad formativa
musical en el sur del país, con el resurgimiento del Camping Musical Bariloche (sede, entre otros
emprendimientos educativos, del EPI, encuentro de piano internacional, que lidera
José Luis Juri), el Instituto Universitario (IUPA) en General Roca, las orquestas
del Neuquén y de Rio Negro con su tarea de formación de públicos, la tradicional Semana Musical Llao-Llao con sus "jóvenes maravillosos" y -en ese
marco en particular- un proyecto que va ya por su 16ª edición (en una cadencia
interrumpida solo un año por la pandemia) y que bajo la denominación de Festival
de los Siete Lagos ofrece dos semanas intensivas de entrenamiento musical. Para la misma época, del otro lado de los Andes, en Frutillar, Chile, se desarrollan en el magnífico Teatro del Lago, las Semanas Musicales que van ya
por su quinta década de vida. Por añadidura, Siete Lagos organiza también anualmente un concurso de piano, con la guía de Alexander Panizza y Marcelo Balat (quien también ofreció un concierto extraordinario en esta ocasión).
A partir de una idea de Andrés Badessich, continuada por Andrés de la Cruz, el Festival de los Siete Lagos se destaca por convocar a músicos de primer nivel internacional, miembros de las más prestigiosas orquestas o ensambles del Viejo Mundo, todos bajo la guía artística del argentino Germán Clavijo, viola de la Sinfónica de Londres. Vale la pena nombrar a los maestros que lo acompañaron en esta ocasión: Alix Lagasse (Sinfónica de Londres) y Haim Choi (Glyndebourne Sinfonia) en violines; Santa Vižine, del Concertgebouw de Amsterdam en viola, y Pēteris Sokovskis (Kremerata Baltica) y Steffan Morris (Cuarteto Adler) en violonchelos. Todos ellos entrenan a un grupo de jóvenes instrumentistas de cuerdas semi-profesionales (entre ellos, alumnos del Instituto del Colón), en dos semanas de trabajo que muestra sus frutos en el concierto final que aquí se reseña. Mientras tanto, también tiene espacio el conjunto infanto-juvenil de La Angostura, que bajo la dirección de Santiago Romero plantea la construcción de un ensamble local desde edades más tempranas que -desde ya se anticipa- sorprendieron por su altísimo nivel nada menos que en la otoñal Serenata para cuerdas de Edward Elgar, la cual vertieron con emotiva delicadeza y afinación, pese a la cantidad de músicos y a la dificultad idiomática de una partitura no tan usual.
La apertura del concierto estuvo a cargo de los maestros que interpretaron los dos movimientos finales del Quinteto
con dos violonchelos de Schubert (obra que habían hecho completa en la Catedral
de Bariloche junto a la eminente Sinfonía
de cámara de Shostakovich, arreglo de su tercer Cuarteto, Op. 73). La explicación fue que el programa de lo
contrario sería demasiado largo, y era preferible dar espacio a lo trabajado en las semanas previas. Lo que siguió permitió comprender ese
antojadizo comienzo: el abordaje del Cuarteto,
Op. 80, el sexto numerado de Mendelssohn, amplificado para cuerdas, de
intensidad expresiva previsible si se tiene en cuenta que fue escrito en medio
del duelo por la pérdida de Fanny, hermana del compositor que poco después
dejaría también este mundo. Fue notable el ensamble logrado bajo la guía de los
profesionales convocados, cada uno liderando sus filas con gestualidad corporal
precisa y singular empuje, redundando en un sonido final robusto y
comprometido, que no dio respiro.
El final
convocó a la inefable Teresa Usandivaras, una de las máximas especialistas en
trabajo con niños, esta vez al frente de un coro que incluyó a los músicos y a coreutas locales, para entonar y "bailar" la tradicional “versión” en español de la Oda a la Alegría, en una propuesta que luego se hizo
extensiva también al público.
El gesto tenía un propósito: estando presente el Embajador de Alemania, Dieter Lamlé, y el intendente de Villa La Angostura, Javier Murer, Andrés de la Cruz empuñó el micrófono para anticipar que para enero de 2027 el plan es iniciar el tributo que el mundo rendirá todo ese año a Beethoven, a 200 años de su muerte. Ya nos estamos preparando para ese lujo, que se espera tenga un cierre en la logradísima acústica de ese Centro de Convenciones que parece haber sido diseñado para “aprender, hacer y escuchar” la mejor música.
Daniel Varacalli Costas




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