Ballet del San Martín: contrastes dinámicos y visuales
El eco de las manos. Coreografía: Nicolás Berrueta. Música original y diseño sonoro: Claudio Martini. Diseño de vestuario: Nicolás Berrueta. Diseño de iluminación: Alberto Lemme / Cromático. Coreografía: Elizabeth de Chapeaurouge. Música original y diseño sonoro: Nicolás Di Lorenzo. Diseño de vestuario y escenografía: Graciela Galán. Diseño de iluminación: Alberto Lemme. Ballet contemporáneo del Teatro San Martín. Dirección: Andrea Chinetti. Codirección: Diego Poblete. En la sala Martín Coronado del Teatro San Martín, el viernes 24 de octubre. Próximas funciones: jueves a domingos hasta el domingo 2 de noviembre, 5, 6, 7, 8, 9, 13, 14, 15 y 16 de noviembre siempre a las 20.
Cada encuentro con el Ballet Contemporáneo permite disfrutar de una compañía que nada tiene que envidiarle a sus pares internacionales. La excelente formación técnica de sus bailarines les permite cumplir con las exigencias de cualquier coreografía, y mutar en cuanto personaje les sea propuesto por el creador gracias a su probada expresividad. Consolidado como grupo, el elenco dancístico del San Martín tiene a la vez elementos que se destacan por su personalidad.
Este nuevo programa trajo a escena dos obras contrastantes en sus colores y dinámicas, que ratificaron la ductilidad de este elenco eficazmente guiado por Andrea Chinetti y Diego Poblete.
Surgido del Taller de Danza
Contemporánea del San Martín y de las filas de la compañía, Nicolás Berrueta ofreció la reposición
de El eco de las manos, un trabajo
que desde la desnudez del escenario habla de manos que sofocan, silencian,
rechazan pero también sostienen. Un clima onírico e introspectivo se desprendió
de esta obra, donde el coreógrafo se plantea “confrontar los fantasmas del pasado, danzar
con ellos y transformar el regalo del presente”. Fue interesante la imaginativa utilización de lienzos que
cobran vida propia, construyendo personajes que se deshacen al instante; y
también el juego óptico de las manos cruzadas sobre las espaldas de los
bailarines. La personalidad de Juan
Camargo resultó ideal para encarnar a ese individuo interpelado por el
grupo.
Patricia Casañas



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