Danzar por la Paz: veinte años no es nada
Danzar por la Paz. Intérpretes: Taller de Danza Contemporánea del Teatro San Martín (Dir.: Norma Binaghi y Damián Malvacio), Luciana Croatto y Joaquín Crespo López, Leonel Galeppi López, Compañía La Biaba (Dir: Florencia Passoni y Rubén Forlin), Micaela García y Leandro Bokjo, Grupo Cadabra (Dir: Anabella Tuliano), bailarines del Ballet Estable del Teatro Colón y Compañía Juvenil de Danza del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón. En el Teatro Coliseo, el jueves 16 de octubre, a beneficio de UNICEF.
Una velada plena de significado ofreció la vigésima entrega
de Danzar por la Paz, proyecto ampliamente concretado por el incansable
bailarín del Teatro Colón Leonardo Reale. Bajo su sostenido impulso, esta cita
anual con la danza bajo la consigna de contribuir y apoyar
la labor de UNICEF a favor de las niñas, niños y adolescentes en situación de
vulnerabilidad, ha tomado el cariz de convocatoria fundamental en la cartelera
anual de Buenos Aires, no solo por su finalidad altruista sino también por su
alta calidad artística. Luego de haber acompañado a la mayoría de las ediciones
de Danzar por la Paz, diremos que esta fue una de las más logradas desde el
punto de vista de las obras y de los artistas convocados.
Una de las virtudes de esta gala fue
la de combinar la actuación de profesionales con la de bailarines en formación,
algo sumamente provechoso para la joven generación. Abrió el programa un
fragmento de “Hasta siempre” por los excelentes alumnos del Taller de Danza
Contemporánea del Teatro San Martín que hicieron honor a la vital coreografía
de Analía González. En “Ghosthing love”, la espectacular Luciana Croatto junto
al no menos impactante Joaquín Crespo Lopes personificaron a una peculiar pareja
yendo al altar, ramo arrojado al público incluido. A continuación, Leonel
Galeppi Lopez, de 13 años, bailó un virtuoso solo de Anabella Tuliano que
arrancó una ovación. “Mi bohemio andar” fue una impresionante presentación de la Compañía La
Biaba. En una mixtura de danza contemporánea y folklore, la pieza transitó con
potencia y poesía los caminos del desarraigo del recién llegado a la gran
ciudad con su ritmo febril e individualista. Con la excelente coreografía de
Florencia Passoni y Rubén Forlin, los intérpretes desplegaron técnica y actuaciones
brillantes.
Luego
del paso de los campeones mundiales de Tango Escenario 2025 Micaela García y
Leandro Bokjo en un apasionado “Kicho” con coreografía propia sobre la música
de Piazzolla, hizo su entrada el magnífico Grupo Cadabra para estrenar “Dichosos
los ojos” de su directora Anabella Tuliano. Fiel a su habitual verborragia
coreográfica, Tuliano propuso una pieza plena de bellas imágenes concatenadas
sobre la música del virtuoso guitarrista ucraniano Estas Tonne, con giros
flamencos.
Finalizó
la función una selección de “Sancho Panza, aventuras en La Mancha”, la creación
para niños que Leonardo Reale montó para el Instituto Superior de Arte del
Teatro Colón en agosto pasado. Alumnos del ISA junto a sus maestros y a
bailarines del Ballet Estable del Teatro Colón brillaron con alegría en esta
pieza que contiene una galería de personajes asumidos con solvencia y destreza
por todos sus intérpretes. El propio Reale volvió a calzarse la generosa
barriga de Sancho Panza, desvelado por el amor de la panadera encarnada por la
deliciosa Maricel De Mitri. Del conjunto de jóvenes bailarines destacamos el
virtuosismo de Máximo Solis como el mendigo Ginés y Josefina Ledesma como la
pastora; a la vez que entre los maestros, Demian Candal puso todo su
histrionismo al servicio del desopilante cura Pedro y Margarita Fernández fue
una sugerente gitana. Fue un excelente final para un emprendimiento que todos
los años apuesta fuerte a la colaboración que el arte puede realizar para mejorar
la vida de los niños del mundo.
Patricia Casañas
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